viernes, 26 de junio de 2015

Dos libros de Alba Sabina Pérez


Leo a la vez dos de los libros publicados por Alba Sabina Pérez (Santa Cruz de tenerife, 1984). Uno es el libro de relatos "¿Quién cuidará de mis guardianes?" (Idea, 2013). Con él me basta para creer que cualquier cosa que ella me cuente será interesante.

Desde el más tradicional, con su planteamiento/nudo/desenlace satisfactorios, hasta los más abiertos y experimentales en los que juega con la perspectiva y el tiempo, todos tienen lo que hace falta: no les sobra ni una palabra, su pequeña intriga se resuelve -o no- sin trampas, dejan buen recuerdo, emocionan.

La autora posee la habilidad de sacar punta a cualquier recuerdo o anécdota cotidiana. Es más, sus mejores relatos se basan, aparentemente, en vivencias propias narradas en primera persona con nombres reales de personas de sus círculos familiares y sentimentales. Si esto es exhibicionismo, bendito sea el exhibicionismo cuando nos ofrece y nos conmueve tanto.

Otra de sus bazas es la composición de personajes fuera de lugar, en desarraigo físico y espiritual, con una peculiar capacidad para captar los mecanismos psicológicos de la infancia, adolescencia y primera juventud. En este sentido, los relatos pueden entenderse también como una celebración, un tanto elegiaca, de la amistad y sus vínculos.

En contrapartida, su libro de poemas "Ya nadie lee a Pentti Saaritsa" (Ediciciones La Palma, 2015) enfoca el tema desde la amargura y la traición. Aquí, los amigos que salen bien parados son esos que llamamos 'invisibles' o 'imaginarios', comenzando por el elusivo poeta nórdico del título, más una larga serie de personajes extraídos de lecturas y filmes.

Y es que el mundo real (Barcelona, Madrid) que pintan estos poemas no resulta nada  idílico. Tras la ruptura y los desencuentros, Alba Sabina Pérez nos emplaza en Vanishland, donde las metáforas cobran vida.

-- una reseña de José María Martínez