miércoles, 1 de enero de 2014

"OJOS DE STEVE BUSCEMI", de Gabby Bess



 


Tumbada, veo la tele.
En lo oscuro, la luz se mueve contra la pared
detrás de mí según cambian las escenas en la tele
y no sucede nada más
excepto la noche que vuelve al día. Yo soy testigo:
De la nada, el sentimiento de malgastar mi día
libre del trabajo. Pienso en ingerir cafeína
para hacer de mí más una persona
que esté motivada e interesada por la vida.
Las 5 am de un viernes es una hora que no existe para mí
cuando puedo dormir y mi padre arrastra
el cubo de basura hasta la acera.
Esta noche/Esta mañana tengo un marcado sentido
de las 5 am y la tristeza en mi estómago mientras estoy tumbada
pero no puedo llorar estando así
debido a la gravedad, tal vez. ¿A quién necesito enviar
un email para mejorar mi vida?
Cuando Kanye dice: “No hay matrícula para el que
no tiene ambición/y no hay préstamos
para aposentar tu culo en casa”, me está mirando
directamente a los ojos.


Afuera hay un ave extraña
que parece gritar
a la nada, interpretando la tristeza
que proyecto en ella. Suena
como un colapso nervioso,
conozco eso.
Lo siento
en el vibrato, y las ramas
del árbol, con un significado temporal,
atrapadas por ligeros pies de ave,
sienten un inmenso sentido del deber
de consolar. Sintiendo un inmenso
sentido del deber, quiero responderle
pero el ave no entendería
que no está sola. No hay nada
que yo pueda hacer en este momento
para cumplir mi sentido del deber con todo
lo que sufre. Recuerda,
que yo haría daño a alguien
si supiera a quién herir. ¿Soy
la suprema bondad?


En la tele,
Steve Buscemi se ve triste del modo en que las arrugas de sus ojos caen,
aunque sonríe y ríe
con su pelo brillante hacia atrás.
Sirve las mesas cruzando la pantalla,
haciendo que las luces se muevan en la pared detrás de mí.
Yo estoy tumbada y lo miro
Me siento no llorar
Escucho al ave gritar
y luego adquirir un tono de disculpa:
más suave, más lento, desesperado,
y luego en silencio para mis oídos.


Pero el ave puede gritar a decibelios discordantes,
la escuche o no, y yo solo puedo permanecer
tumbada; Steve Buscemi puede servir las mesas siempre
cruzando la pantalla de la tele de ese modo,
incluso en la muerte,
y yo puedo mirarlo.


© Gabby Bess (traducción: José María Martínez, 2013)